Niño intelectualmente precoz o con alto potencial
26/05/2016

¡Hola a todos!

Deseamos aportar nuestro testimonio en relación al tratamiento a distancia de nuestro hijo disléxico.

Somos una familia francesa de 4 hijos expatriados desde octubre 2012 en los Estados Unidos. Nos mudamos a Milwauke, en el estado de Winsconsin, al Norte de Chicago, en la región de los grandes lagos.

¡No ocurrió así solo y a la vez por azar !

Descubrimiento de la dislexia

Cuando llegamos, nuestros hijos fueron escolarizados en escuela pública americana. Nuestro hijo, que tenía entonces 5 años, había sido admitido en K5 (equivalente de la Grande Section de Maternelle en Francia).  Había obtenido en Francia calificaciones y la K5 nos parecía adaptada. Pero, el programa no era el mismo que en Francia y nuestro hijo tuvo que aprender rápidamente el alfabeto inglés y la escritura de las letras porque los otros alumnos ya sabían más o menos leer y escribían frases.

El año siguiente, pasó a 1er Grado (equivalente del CP en Francia) y su retraso en lectura en relación al programa comenzó a ser más serio. En paralelo, traté de enseñarle a leer en francés con la ayuda de diferentes métodos (CNED, método Boscher, Daniel et Valérie…) pero sin gran éxito.

Fue al inicio de su año de 2do Grado (CE1 en Francia) que comencé preocuparme verdaderamente sobre sus dificultades  de lectura y su capacidad para poder seguir el programa de su año escolar, o simplemente su jornada escolar. Una de nuestras amigas francesas que es disléxica nos permitió tomar consciencia de lo que pasaba. Siendo que había miembros de su familia con el mismo trastorno de la lectura, ¡había grandes posibilidades de que nuestro hijo sufriera de eso!

Para quien no sabe lo que es, la dislexia es “un trastorno específica y durable de la adquisición así como de la utilización del lenguaje escrito (lectura), en un niño normalmente inteligente, indemne de trastornos sensoriales o psicológicos” (Dominique Chauvin, ortofonista en el Centre Référent Langage,  Hospital La Pitié-Salpétrière).

No, no es un retraso mental o psíquico como se me decía (“Tienes suerte que no se te vea en el rostro” me dijo una amiga), pero es una dificultad  que tiene que tratarse rápidamente porque el niño puede encontrarse rápidamente excluído o en fracaso escolar. Se lo digo porque a veces, se tiene una mala idea de la dislexia y no se atrave uno a hablar de ella. ¡ La dislexia se “repara”!

Estudio ortofónico

En los Estados Unidos, así como en muchos países más, la dislexia no es identificada en los pequeños e incluso desconocida para los profesores. No es raro en el mundo profesional, encontrar personas de todo nivel, dirigentes o no, teniendo síntomas típicos de la dislexia.

Partiendo del hecho que los enseñantes desconocen la dislexia, nos dirijimos hacia una de nuestras conocidas francesas, ortofonista, casada con un americano. La contactamos rápidamente y ella nos orientó hacia un servicio de teleortofonía, una pequeña estructura de profesionistas de la salud situada en los locales del AP-HP.

Después de un primer contacto organizado rápidamente, nuestro hijo pudo hacer un examen ortofónico con un ortofonista francés. Este último ya tenía pacientes en los Estados Unidos y pudo orientarlos sobre los trámites a hacer en la escuela.

Se realizá una primera reunión por Skype con la escuela algunas semanas después de los resultados de su examen para un contacto directo.
Una segunda reunión, también por Skype, tuvo lugar un mes más tarde con el ortofonista francés (¡que habla muy bien inglés!, el equipo de enseñantes, el equipo de enseñanza especializada, la psicóloga de la escuela y…¡nosotros!

Esta última reunión fue la determinante de la puesta en marcha en la escuela del seguimiento especializado de nuestro hijo. Gracias a la intervención de la ortofonista, cada quien pudo ser guiado en su trabajo y un “plan de batalla”, del cual formamos parte, se estableció para 3 años.

Actualmente, una adaptación escolar fue organizado y un seguimiento por especialista del aprendizaje de la lectura y de la escritura fue puesto en marcha.

El seguimiento cotidiano

Es así como, desde hace 18 meses, nuestro hijo tiene sesiones de ortofonía por Skype. Tomando en cuenta las 7 horas de diferencia de huso horario con Francia, estas sesiones tiene lugar por la mañana antes de que se vaya a la escuela. El año pasado, tenían lugar una vez por semana  y duraban apróximadamente 30 minutos. La capacidad de atención de nuestro hijo era más limitada al inicio, los esfuerzos seguramente lo cansaban. Protestaba un poco porque se tenía que levantar más temprano. Pero muy rápido, ¡las sesiones se convirtieron en momentos de placer, incluso de recreación!

Desde el incio de clases en septiembre, tiene 2 sesiones por semana, que duran cada una cerca de 30 minutos, a veces 45 minutos, en función de su atención y de si está lo suficientemente despierto. ¡No todos los días se está en forma plena!

Al mismo tiempo, entró en 3er Grado (el CE2 en Francia) y sigue el programa de francés del CNED (nivel CE1) en casa.

Las sesiones se desarrollan por Skype y también con la ayuda de otros programas utilizados por el ortofonista. Le permiten hacer ejercicios interactivos con él. Si una parte de la sesión es realizada por escrito, los documentos son escaneados y después enviados al ortofonista. A veces, él mismo nos envía documentos que deben imprimirse antes de la sesión.

Por su parte, la escuela americana a creado un “ejército” de especialistas: una persona que interviene sobre las técnicas de aprendizaje de la lectura, otra que trabaja la rapidez de lectura (“the fluency”), otra  para el apoyo en clase y un sistema de tutoreo para los otros alumnos, para ayudar a nuestro hijo en clase. Una vez por trimestre, nuestro hijo se ve con el psicólogo de la escuela igualmente para asegurarse de que sus experiencias son positivas y que tiene confianza en sí mismo.

¿Por qué elegir una tratamiento ortofónico francés?

Desde que nos percatamos de la dislexia de nuestro hijo en la escuela, nos orientamos hacia une neuropedopsiquíatra para pder establecer un estudio neurológico y psiquiátrico de nuestro hijo. Sin mentirles, teníamos miedo. No queríamos un tratamiento a base de medicamientos.

Lo que también nos frenó, es el costo de profesionistas de salud americanos. Debe contar con mínimo  $ 3000 para este famoso estudio neurológico que es frecuentemente necesario para que la escuela acepte de ocuparse del problema, el estudio no garantiza para nada el buen diagnóstico (test de IQ, etc). En nuestro caso, la escuela participó, gracias a la voluntad de la directora, de la profesora de nuestro hijo (ella misma es disléxica autocorregida) y de la profesionista ELL que acompaña a nuestros 4 hijos en el aprendizaje del inglés desde nuestra llegada a los Estados Unidos.

Encontramos adultos americanos disléxicos no corregidos. ¿ Es quizás a causa de los costos tan elevados, al apoyo no específico o incluso, a veces, a la ignorancia del cuerpo de profesores?

Y para terminar, cuando se está en otro país, tiene uno necesidad de comprender y de acompañar a su hijo en el tratamiento que es nuevo para  él. ¡No es nada fácil para los extranjeros!

Los resultados

Después de 18 meses de experiencia, podemos constatar los primeros resultados.
Actualmente, la ortofonista realiza un segundo estudio que nos permitirá, con el equipo de profesores de la escuela, de reajustar, si es necesario, nuestro trabajo colectivo. Una primera sesión fue planificada para febrero. Sabemos que si tenemos necesidad de profundizar, el ortofonista podrá intervenir siguiendo según nuestra petición.

Este acompañamiento es de alto valor. Nuestro hijo ha logrado enormes progresos de escritura, en francés y en inglés. Ahora puede valerse por sí mismo para hacer sus tareas en inglés (antes, debíamos leerle y explicarle todo), le gusta leer en inglés y en francés (¡lo cual no es nada fácil en nigún idioma!), busca por sí mismo lecturas más complicadas en inglés y en francés, llega a autocorregirse en los dos idiomas y sobre todo, no pierde el interés en ninguna de las demás materias.

Sinceramente, no vemos la diferencia entre el tratamiento a distancia o físicamente. Habría tenido los mismos resultados que un seguimiento frente a frente, pero tomando en cuenta nuestra situación geográfica, eso no era posible…Y yo diría hoy, ¡qué bueno! El ortofonista está disponible, reactivo y siempre listo para escuchar. ¡ Es una suerte extraordinaria!

Sus progresos considerables son el resultado de un trabajo colectivo: el ortofonista, la escuela americana, nosotros y sobre todo, nuestro hijo.
Sabemos que el tratamiento será largo pero ahora estamos más tranquilos, ¡vayamos donde vayamos!

Por Christiane Tarrade

Orthophonie / Psychologie / Orientation scolaire
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